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Salimos apenas había amanecido, en el coche, las legañas en los ojos, sin saber qué nos esperaba en todo el tramo que teníamos que recorrer desde el País Vasco, norte de España, hasta Turquía. Algo nerviosos.

Un total de 3.300 km de ida sin apenas información sobre cómo cruzar fronteras con el coche, qué documentos teníamos que mostrar: incertidumbre total.

¿Un accidente? ¿Una avería en el coche? ¿Nos quedaríamos tirados a mitad de camino? ¿Llevábamos todos los documentos?

Un viaje en coche es realmente slow, sobre todo, cuando te diriges hacia la que es ya tu segunda casa: Turquía. No sabría decirte cuántas veces he ido a Turquía, muchísimas veces, pero jamás en coche, y nunca había podido observar cómo cambia todo desde que sales de tu casa hasta que llegas a la casa donde eres huésped.

La modernidad marca subirte a un avión y pasar horas y horas en aeropuertos: lugares fríos, bienvenidas afectuosas y despedidas desastrosas. Hemos perdido la costumbre de realizar trayectos largos con reposo y observar el cambio paulatino de los paisajes que recorremos.

¿Cómo cambia el paisaje desde España hasta Turquía? ¿Cuál ha sido el transcurso de la historia desde Europa hacia Asia? ¿Es Turquía europea? ¿Cuál ha sido la huella de Turquía en Europa? ¿Tan diferente es Turquía de Europa? ¿Europa o Unión Europea? Esas fueron las preguntas que me hice. Y lo mejor de todo es que 8.000 kilómetros después tengo las respuestas.

Son mis propias reflexiones

¿Por qué un viaje a Turquía en coche?

El objetivo de realizar un viaje slow a Turquía era observar cómo cambia el paisaje, la vida y la gente, desde Europa Occidental hasta Europa Oriental. Cruzar la frontera hasta Turquía y permanecer un tiempo en el Egeo Turco, alrededor de Izmir: paisajes inolvidables, cultura milenaria, gastronomía con sabor a historia, familia, amigos. Aunque también pasamos unos días en Estambul por trabajo

Puede que quisiéramos un poco de aventura. Yo creo que sí. Queríamos aventura. Hacer algo diferente, como aquel viaje que hice Marmaris-Estambul y Diyarbakir, que me arrancó de mi día a día, de lo que sabía hasta entonces. Desquitarte de la comodidad de la vida cotidiana y de las vacaciones cotidianas, de esa rutina que se apodera de nosotras, qué bien estamos en ella, cómo la rechazamos al mismo tiempo, así somos. Queríamos aprender. Llegar a Turquía de otra manera.

Viaje a Turquía en coche: dónde hemos parado

Decidimos viajar desde el País Vasco (España) a través de la costa azul francesa, para subir después al norte de Italia y luego atravesar Eslovenia, Croacia, Serbia y Bulgaria. Llegar finalmente a Izmir, en el Egeo Turco, que es nuestra “sede” en Turquía.

Ha sido un viaje impresionante, no tuvimos mayor percance en la carretera que una pequeña avería en el coche, justo en la salida de Croacia para entrar en Serbia. Me he asombrado de descubrir Turquía en Europa. Me he asombrado de ver el cambio tan brutal en la tradición de Turquía, desde la tradición más aliviada en el País Vasco, España. Eso siempre me ocurre, como si en España olvidara el peso de la tradición en Turquía.

Hemos parado en Francia, Italia, Croacia, Serbia, Bulgaria y hemos estado unas tres semanas en el Egeo Turco y algunos días en Estambul. Hemos parado en Aix en Provenze y Cannes en Francia, Pordenone, Venecia y Trieste en Italia, Zagreb en Croacia, Belgrado en Serbia, una gasolinera indeterminada cerca de Sofía en Bulgaria, y el maravilloso Egeo Turco alrededor siempre de Izmir.

Hemos cumplido un sueño.

A través de la ventanilla del coche hasta Turquía

A lo largo de todo el trayecto, a través de la ventanilla del coche, se observan prados, pueblos, gasolineras, agricultura, entradas y salidas de ciudades, señales, límites de velocidad. Se ven también accidentes, muchísimas áreas de servicio y a personas, dentro y fuera del coche. También árboles, animales que pastan, hogares que descansan. Se ve buena y mala suerte.

Recuerdo a un pobre hombre con el coche parado en el arcén, jamás había visto que pudiera salir tanto humo de un coche. Me dio muchísima pena.

Recuerdo un coche que tuvo que parar en una rampa de emergencia porque imagino que los frenos no le funcionaban bien.

Recuerdo un coche que se le explotó la rueda. Iba a una velocidad que solo mirarlo daba miedo, y de las llantas salía humo.

Recuerdo cuando esperábamos a la ida, en la frontera de Serbia, con un calor insoportable, entre el humo de los coches, a un pobre hombre que estaba sudando a mares porque el coche se le había estropeado y no había otra manera que empujar el coche para al menos pasar la frontera y buscar una solución en el siguiente país. Sudaba a mares. La mujer y el niño estaban dentro del coche.

He visto animales muertos en la carretera. Caravanas, motos, camiones… cuando se viaja en coche hay que prestar muchísima atención a la carretera. Es como si cada país tuviera una forma diferenciada de conducir: adelantamientos más peligrosos, coches que se pegan más de la cuenta…

Dentro del coche hay tiempo para todo: mirar a través de la ventanilla, aun cuando prestas atención, conducir, descansar, comer, beber agua -jamás alcohol- hablar, escuchar música, incluso jugar a cantar canciones en un karaoke imaginario.

Viaje a Turquía en coche: fronteras en la Unión Europea

Al escasear información en Internet, no sabíamos cómo sería cruzar fronteras con el coche. Nos sorprendimos muchísimo de comprobar cuánta gente viajaba en coche, sobre todo, los turcos que viven en Alemania y vuelven a su origen por vacaciones. A partir de Eslovenia apenas se veían coches con matrícula de España. En Turquía nos miraban extrañados y cada vez que podían nos preguntaban si de verdad habíamos viajado desde España en coche.

Cuando se viaja en coche te fijas mucho en los precios del diésel de cada país. Y, sobre todo, te fijas en la documentación que tienes que presentar en cada frontera.

El paso de Francia a Italia es imperceptible. Ahí descubres las ventajas internas de la Unión Europea. Una vez se abandona Italia empiezan los controles de documentos en cada país, si vas a entrar en Croacia, primero tienes que pasar el control de salida de Eslovenia para después entrar en el control de Croacia. Son países que han entrado recientemente en la Unión Europea.

Una vez se abandona Italia empiezas a pensar en Yugoslavia, en todas esas guerras, en la crueldad de Kosovo. Eso no te abandona en todo el viaje. Y la pregunta: ¿El Imperio Otomano estuvo aquí? ¿Queda algo de él aquí?

Hay que aprender también el sistema de cada país, la moneda y el idioma que se utiliza, cómo funcionan los peajes. Por ejemplo en Italia agarras el ticket y luego lo pagas. Pero a la entrada de Eslovenia hay que comprar una pegatina que tienes que ponerla en el coche. Te sirve para todas las autopistas del país durante un tiempo (tres días, una semana o un mes, según el país y las reglas y cuánto pagues).  

Por eso, la tarjeta de crédito es algo muy importante, evita muchos problemas de no tener cambio.

A partir de Eslovenia puedes olvidarte del euro. A partir de Serbia parece que estás en Turquía.

Nos llevamos muchas sorpresas y conseguimos una vista completa de la diferencia paulatina desde España hasta Turquía. Algunas personas me han preguntado si este viaje será la segunda parte de ‘Viaje a Turquía: Mujeres en Marmaris, Estambul y Diyarbakir’.

Quería saber tu opinión: ¿Qué te parece? ¿Te gustaría leerlo? Escribe en los comentarios, me gustaría saber qué opinión tienes.

Josune

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¿Quieres conocer de verdad Turquía? Puedes consultar mis libros. 1) Destino Estambul: una novela que aborda una relación internacional bajo la huella familiar y las tradiciones turcas. 2) Viaje a Turquía: un viaje en solitario a través de tres zonas muy diferenciadas (Egeo Turco, Estambul y este de Turquía). 3) Pasatiempos a lo turco: Nunca fue tan fácil ni divertido aprender sobre Turquía. Recuerda que he abierto un servicio de respuesta a dudas personales y sesiones para orientar en la propia planificación de un viaje único a Turquía.

Únete al grupo de viajeras en Facebook: ‘Viajes Slow: Tradiciones, tabúes y mujer’. El espacio sobre Turquía más EXCLUSIVO y de entrada muy difícil: solo se permite acceso a aquellas personas que hayan leído los libros de pago de Josune Murgoitio y/o sean clientes de Almila Shop.
Viajes Slow es un punto de encuentro para conocer Turquía poco a poco, lejos de itinerarios estresantes, muy amarradas a lo local y con la mirada puesta en la mujer. Si cumples el requisito de haber leído los libros de Josune Murgoitio haz click AQUÍ para entrar en Viajes Slow.

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