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Estambul en el día a día

-Estambul en un día cualquiera/Estambul.J.M

Ante militares golpistas en la calle, el gobierno turco del Partido de la Democracia y la Libertad (AKP, en turco), liderado por Recep Tayyip Erdogán, hizo un llamamiento a la población turca para que los hombres salieran a la calle. Una facción del ejército se hizo con puntos estratégicos en Estambul y en Ankara.

En un principio no se sabía si era el ejército entero o una facción; ejército que ha sido como un siervo vigilante de los ideales laicistas de Mustafá Kemal Atatürk o; si, por el contrario, la facción correspondían al denominado Estado paralelo liderado por Fetullah Gülen.

Llamada la población a contener el golpe de estado en las calles de Turquía, muchos hombres hicieron lo propio en Estambul, Ankara e Izmir. Muchos de ellos se dirigieron, tal y como había pedido Erdogán, al aeropuerto de Atatürk, situado en Estambul. Digo hombres porque mujeres apenas se veían.

Y eso da también qué pensar. Como si la guerra, la violencia… perteneciera más a los hombres que a las mujeres o tal vez ese deber moral de proteger a la mujer en Turquía propició que ellas se quedaran en casa.

Lo llamativo es cómo parte de la población, los retractadores de Recep Tayyip Erdogán, salieran efectivamente a la calle. A partir de ahí una sucesión de imágenes que dan qué pensar: personas que fueron a defender a Recep Tayyip Erdogán y a su gobierno, personas que se pusieron de lado de los militares golpistas, personas que salieron a la calle pero no para unirse a unos u a otros, si no más bien, para ir a los supermercados a comprar comida no fuera a ocurrir lo que en el pasado ocurrió.

Hubo cierto momento, cuando las personas salieron a la calle, a pesar del toque de queda impuesto por los militares golpistas, que no se sabía si iba a producirse un derramamiento de sangre o una revancha civil.

lado oscuro y bonito de Turquía

Turquía es algo más que banderas y mezquitas. Encierra a pesar de su lado oscuro, un gran encanto. / Istanbul. J.M

Tras conocerse la noticia de que una facción del ejército turco había tomado los puentes que unen Europa con la parte asiática en Estambul, así como el cierre (de nuevo) del aeropuerto Atatürk en Estambul- cerrado hace apenas unas semanas debido al ataque terrorista perpetrado por el Isish- , los militares golpitas presentes también en Ankara, el resultado ha sido: Turquía nuevamente empujada a una ola de violencia donde la población jugó un papel crucial.

Leo en un titular de una de las cabeceras de un medio de comunicación en España que “El golpe de Estado en Turquía fracasa tras la resistencia de la población en las calles”.

Y agolpados los retractadores de Erdogán en la calle, entre disparos desde helicópteros y sonidos de ráfagas de balas ¡eso sí que es defender los valores de la democracia atentando contra la población civil! Las imágenes de ciudadanos descarriados volvieron a darse: personas encima de tanques militares, victoriosos ante los soldados que habían intentado hacerse con la bandera turca, porque la bandera turca es muy importante, personas golpeando a militares golpistas con cinturones, personas tomándose la justicia por su mano, golpeando, abucheando.

Es lo que ocurre cuando en una situación de violencia se desconecta la racionalidad. Es también lo que ocurre cuando un gobierno llama a la ciudadanía a defender la nación, bajo el riesgo de que parte de la nación resulte masacrada por aquellos que tienen armas y bajo el riesgo de que parte de la nación se crea legitimada para llevar actos de lo que ellos creen se trata de justicia.

Juzgar a quienes hayan cometido delitos corresponde a los jueces, en una institución que ampare las garantías procesales debidas, bajo unas reglas sometidas a la justicia restaurativa. Eso que se muestra es pura venganza. Las mezquitas jugaron también un papel importante en el llamamiento de la ciudadanía turca en las calles: se pidió que salieran a la calle a resistir contra el intento golpista. Recuerdo que un amigo nos envió un vídeo en el que la mezquita “emitía” el himno turco. Religión-política completamente mezclada.

Según la televisión CNNTürk, los manifestantes gritaban eslóganes como «queremos ejecuciones, la pena de muerte». «Ordena que golpeemos y golpearemos, dinos que matemos y mataremos», fue otro de los lema dirigido a Erdogán, leo en una noticia de ABC

Menos mal que al menos existe una noticia positiva: un policía turco le salvó la vida a un militar golpista. En este vídeo se observa cómo militares golpistas son rodeados por un grupo de ciudadanos. Una persona se acerca al tanque y agrede a uno de los militares golpistas, mientras los demás aplauden. En la noticia se destaca cómo intentaron agredirlos hasta casi matarlos, hasta que un policía turco se acerca, lo saca del tanque y le salva la vida.

Mientras otra parte de la población, defensora de otros valores que no son los que propugna Erdogán, no salió a la calle a defender al líder de Turquía. Es la situación inversa de lo que se daba en las protestas pacíficas que se iniciaron con el que se pretendía derribar el parque Gezi en Estambul, que concluyeron con una llamada nacional e internacional sobre la ausencia de democracia en el país y el deterioro de un sistema político y social que ve cómo los valores de Mustafá Kemal Atatürk desaparecen de poco en poco.

¿Utilizará Erdogán esta situación?

Ahora la pregunta que está en el aire es si Erdogán va a utilizar esta situación para hacerse con más poder, mientras muchos opinan que es un juego que él ha inventado para precisamente hacerse con más poder. Turquía es un país donde los comentarios sobre conspiraciones suceden cada vez que se da un hecho raro o que se considera anómalo, como si todo fuera engullido por un secreto poderoso cuyo conocimiento escapa a la compresión de la ciudadanía.

¿Hacia un enfrentamiento civil?

Una ciudadanía cuyo balance peligra. Si con Mustafá Kemal Atatürk no se consiguió dicho balance, ya que los derechos de segmentos sociales no se respetaron y la laicidad implicó vulneraciones de derechos humanos. Por ejemplo: la imposibilidad de que las chicas con velo acudieran a la universidad, necesariamente debían quitarse el velo en la institución pública.

El balance en la era de Erdogán parece no respetarse también. De una parte, nacionalismo. De otra parte, religión. En apenas 48 horas Erdogán parece tener muy claro quiénes están detrás de un golpe de estado fallido: militares, jueces, policías…

Y mientras tanto unos están ahora en la calle, precisamente los que estaban en contra de que los otros salieran a la calle para defender sus ideales, ahora son ellos quienes los defienden, con la bandera turca hondeando a todas las horas, tanto en estas protestas, como en las protestas de Gezi, habiendo hecho uso de las redes sociales cuyo bloqueo no se critica cuando Erdogán pretende frenar las críticas de otros grupos sociales.

Y lo único que se percibe es peligro en el futuro, huele a peligro, se ve cómo unos hablan, exigen, otros no dicen nada, en esta ocasión, y la conclusión es: si esto a nivel social no se soluciona es la deriva de un enfrentamiento civil.


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