árbol con fuerza

No debemos olvidar que por mucho que se tale un árbol sus raíces pueden destruir la fuerza de una roca/ruina/ Villar de Flores. J.M

Allariz en Galicia

Te muestro el final del sendero/ Allariz. Galicia. J.M

He descubierto en una escapada reciente a Allariz, villa cercana a Ourense, ciudad de Galicia, Allariz, pueblo de tiendas outlet, río Arnoia famoso por culebras que en él deambulan, castillo en lo alto desde donde ver las estrellas, ese puente de piedra que une extremenos, he descubierto que en esta tierra de pulpo-empanada-licor café y gente amable- acento gracioso, Galicia es el origen de mi curiosidad por visitar rocas/ruinas en Turquía.

En una pequeña escapada a este pueblo, que disfrutaba, o al menos intentaba hacerlo, dado el semi invierno que aún sufrimos en España, de las fiestas de su polémico boi (buey), en un paseo ligero en la zona del río, el río rebosaba agua, las tiendas de campaña de los esporádicos clamaban algo de piedad por la lluvia incesante, y la piedra relucía acompañada únicamente del color piedra que la caracteriza, el verde fuerte-fuerte, de los árboles enormes, y de edificios dejados a su paso, joder, ese verde verde despierta el alma (aún días después de noches de licor café).

He pensado-he sentido- he intuido.

el inicio del sendero en Allariz en Galicia

El inicio del sendero/ Allariz. J.M

continuamos en el sendero de Allariz en Galicia

Continuamos en el sendero/ Allariz. J.M

Recordé también una lectura por ahí. Me encontré con una interpretación sobre las ruinas, rocas/ruinas tal y como yo las denomino, que decía así:

“Las ruinas son vistas no como naturaleza muerta, sino como imágenes
dormidas que pueden despertar e irrumpir en el presente”

Como si Galicia, por origen, por familia, por cariño de la infancia/juventud/cuando a una el paso del tiempo le obliga ya a ser adulta, Galicia, el recuerdo de rocas/ruinas/árbol-musgo verde, fuera conmigo allá donde voy, y fuera parte y no parte de ella, como muchas personas de Galicia se han sentido/se sienten.

En Galicia una se da cuenta de la importancia de la piedra en las fachadas de las casas, las piedras gigantescas en el suelo de Allariz, las rocas enormes en senderos cercanos al río. Es, sin embargo, sorprendente comprobar que las personas allá no son de piedra, aunque tengan, como en todos los lugares del mundo, especialidades.

Ante la nostalgia de las vacaciones, paseando por aquel sendero, viendo el río discurrir a mi paso, entre esos árboles que lo arropan, recordé que nadar en el río es diferente a nadar en el mar: el agua del río es más densa, se precisa más esfuerzo, pero es más refrescante (si lo comparamos con el Mediterráneo, claro está), el río es además oscuro, pero el río tiene un encanto que se le escapa al mar.

Si partimos de río bonito (imagínatelo, un río ancho, bonito, de silencio tremendo a su alrededor), a rebosar por las lluvias que a todos nos cansan. Si le añadimos (añádele a la imagen) jardines donde descansar el culo en verano, tomar el sol, estar en tranquilidad. Si además escuchases el tiriteo de los árboles por el viento que no abandona el lugar, si a ese anclaje en la memoria del sentir, añadimos un sendero medio de barro, medio de piedra, por donde discurrir piernas y mente en el raso del río: lo único que nos queda es sentir.

¿Lo has sentido?

roca ruina en el sendero que discurre al lado del río

Roca/ruina/musgo en el sendero que discurre al lado del río/ Allariz. J.M

Y es, ese verde mohoso, ese musgo, vamos a ser un poco precisos para imaginárnoslo bien, donde en Turquía puede encontrarse en el mar, en Euskadi ni rastro de él (que aquí somos más señoritos, Galicia y Turquía son como más de calle, más de vida diaria, más como si todo fuera de viejos tiempos), para darnos cuenta de que el musgo en Galicia, a la luz de los ojos, es de importancia vital.

Al musgo en Turquía se le llama Yosun, ¡mira qué casualidad!, le comenté al compañero de vida.

Ya tenemos la conexión Turquía-Galicia-Euskadi.

¡Bendito sendero!

árbol precioso en Villar de Flores

Este árbol me llamó mucho la atención. No estaba en el sendero descrito, era realmente hermoso/ Villar de Flores. Galicia. J.M

Añado, ya que siempre me encuentro un árbol cuando visito rocas/ruinas, un pasaje que me encontré recientemente en un ensayo sobre la naturaleza de John Fowles, “El árbol”:

“La atracción que sentían los primeros escritores por los escenarios boscosos no implicaba de ningún modo una atracción por los bosques reales. El bosque era claramente el símbolo del mal; y siendo así, presentaba una excusa perfecta para la legítima representación de todos los peligros que implicaba para el viajero, fueran estos reales o supuestos. (…) Raymond Chandler y los demás creadores de detectives privados de nuestro siglo han utilizando exactamente la misma técnica, sustituyendo el malvado bosque por la malvada ciudad”.

Y no sé por qué, fue en aquel sendero de fulgor río-rocas-ruinas-árboles-humedad, donde también pensé en ti.

He sentido-he recordado-he imaginado.

 

 

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