protección derechos humanos

La protección de los derechos humanos debe ser universal. / Hamburgo. Alemania. J.M

Por primera vez se celebra en Guatemala un juicio que investiga a imputados por crímenes de lesa humanidad (donde se incluye violencia sexual y exclavitud sexual) que supuestamente cometieron contra once mujeres en el conflicto armado que sufrió el país. Lo “novedoso” es que es la primera vez que un delito de lesa humanidad se juzga en una corte nacional y no internacional. Un hito que llega pocos meses después del precedente en forma de indemnización condenatoria en Bosnia: por primera vez se admitía la indemnización a una mujer, violada durante la guerra por los ya condenados, en el mismo procedimiento en el que se juzgaba a los acusados.

Las cifras de uso de la violación sexual como arma de guerra son escalofriantes; mujeres alemananas a manos del Ejército soviético, en los Tribunales de Nürenberg no hubo ni una sola acusación por violación; las mujeres esclavas sexuales del Ejército japonés en la Segunda Guerra Mundial; Ruanda, se estima que entre 100.000 y 250.000 mujeres fueron violadas durante el genocidio; Sierra Leona, se calcula que unas 70.000 mujeres fueron violadas; en Bosnia y Herzegovina entre 20.000 y 60.000 mujeres fueron sometidas a esclavitud sexual en “campamentos de violación”; en República Democrática del Congo, se han documento al menos 200.000 casos de violencia sexual que afectó principalmente a mujeres y niñas. Un largo listado que causa horror.

Según informes de Naciones Unidas, la violencia sexual se utilizó como arma de guerra en Colombia (año 1964 en adelante), Timor-Leste (1975-1999), Bosnia y Herzegovina (1992-1995), Rwanda (1994) y Darfur, Sudán (2003 en adelante).

Un largo camino de lucha contra la impunidad y búsqueda reparación. La Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidos marca un cambio esencial estableciendo el vínculo entre mujer, paz y seguridad en la concepción de la seguridad internacional. A raíz de los casos en Bosnia y Herzegovina, así como por las sentencias emitidas por el Tribunal Internacional para Rwanda, la Corte Internacional de Justicia definió la violación como crimen de guerra y contra la humanidad (artículo 8, 2, xxii, Estatuto Corte Internacional de Justicia) debido a que “ha sido perpretado como parte de una amplia y sistemática agresión a la población civil” ejecutado a conciencia por el agresor.

Ambos casos judiciales que aquí se muestran expresan transcendencia internacional, sin embargo el camino es muy largo aún, a pesar de los avances que se han dado en derecho internacional, lo cierto es que el número de condenas es muy bajo. No obstante, Guatema y Bosnia constituirá un ejemplo también para la aplicación de una justicia con enfoque de género que visibilice las desigualdades históricas y la violencia particular que la mujer sufre específicamente en un conflicto armado.

1. Violencia sexual y esclavitud sexual contra la mujer en Guatelama

Habrá que esperar a ver el resultado del juicio que comenzó, el pasado uno de febrero, en la ciudad de Guatemala, exactamente en el Tribunal de Sentencia Penal de Mayor Riesgo A, donde se investigan a militares supuestamente responsables de violencia sexual, tratos inhumanos y degradantes (exclavitud sexual, desaparición forzada, asesinato y delitos contra los deberes de humanidad) que se cometieron contra once mujeres del pueblo maya-q’echi, once de las quince mujeres personadas en el juicio, durante el conflicto interno entre 1982 y 1983. Los acusados son el coronel Esteelmer Francisco Reyes Girón, encargado del destacamento militar en la aldea Sepur Zarco y el ex comisionado militar Heriberto Valdez Asig, ambos en prisión preventiva desde junio de 2014.

mujeres en Guatemala

Mujeres en Guatemala. No estoy segura de que sean mayas las mujeres de esta imagen. Foto libre de derechos de autor. Fuente: Internet.

Según Mujeres Transformado el Mundo, una organización no gubernamental querellante en este juicio histórico, en un comunicado que ha hecho público, la antropóloga Dra. Rita Laura Segato confirmó ante el Tribunal que: “la destrucción de las mujeres indígenas fue un objetivo de guerra porque a través del daño ocasionado hacia ellas se daba un castigo ejemplar, concluyó la experta que ofreció su dictamen este día en el histórico juicio por crímenes de lesa humanidad”.

La antropóloga hizo referencia a un crimen de género de lesa humanidad, ya que, según sus palabras durante el juicio, “el cuerpo de la mujer alegoriza el cuerpo social y la dominación sobre el mismo simboliza el poder jurisdiccional de un territorio”.

Los hechos se sitúan en 1982, cuando los testimonios de las víctimas señalan que, según este artículo de la periodista y defensora de derechos humanos Iduvina Hernández, sus esposos fueron capturados, desaparecidos y en varios casos ejecutados extrajudicialmente. A partir de esta fecha y hasta 1986 fueron violadas y forzadas a vivir en exclavitud sexual y laboral en un destacamiento militar en Sepur Zarco.

“Durante 34 años, los guatemaltecos vivieron bajo la sombra del miedo, la muerte y la desaparición como amenazas para el ciudadano común”, afirma el Informe de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico de Violaciones de los Derechos Humanos en Guatemala (CEH). Según esta Comisión, tras el estallido armado en 1962, Guatemala entró en una etapa muy oscura. El CEH registró un total de 42.275 víctimas, incluyendo hombres, mujeres y niños. De ese total 23.671 corresponden a víctimas de ejecuciones arbitrarias y 6.159 víctimas de desaparición fozadas. De las víctimas identificadas el 83 por ciento corresponden a mayas y un 17 por ciento a ladinos.

La suma de las víctimas se incrementa si se tienen en cuenta otros estudios sobre violencia sufrida en Guatemala, y se estima que unas doscienta mil personas murieron y desaparecieron.

En un listado rápido de causas profundas de esta grave situación la CEH concluyó que fueron la suma de factores como la “injusticia estructural, el cierre de los espacios políticos, el racismo, la profundización de una institucionalidad excluyente y antidemocrática, así como la renunica a reformas” estructurales que desencadenaron en el enfrentamiento armado.

efecto de la colonización española en América Latina

El impacto de violencia que tuvo la colonización en América Latina. /Foto sacada en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. J.M

Según las investigaciones de dicha Comisión, “las fuerzas de Estado y grupos paramilitares afines fueron responsables del 93 por ciento de las violaciones documentadas, incluyendo el 92 por ciento de ejercuciones arbitrarias y el 92 por ciento de desapariciones”. Las víctimas comprenden a hombres, mujeres y niños de todos los estratos del país y en su gran mayoría, en términos étnicos, pertenecientes al pueblo maya.

En cuanto a la violencia particular que se ejerció contra la mujer, la Comisión para el Esclarecimiento Histórico determinó que aproximadamente una de cada cuatro víctimas directas fueron mujeres: asesinatos, desapariciones, torturas y violaciones sexuales. Al mismo tiempo, mujeres que perdieron a sus maridos y tuvieron que sacar adelante a sus hijos sin recursos económicos. La CEH indica al mismo tiempo que se han producido “centenares de casos” en los que los civiles fueron “obligados por el Ejército, bajo la amenaza de las armas, a violar a mujer, torturar… como mecanismo de disgregación social”.

En el Informe emitido se indica cómo la CEH comprobó que “la violencia sexual contra la mujer fue una práctica común dirigida a destruir la digniddad de la persona” y cómo la presencia de los hechos de violencia sexual en la memoria social comportó vergüenza colectiva.

2. Indemnización por violación sexual durante la guerra en Bosnia

guerra muy cruel en Bosnia

Peligro de minas en Bosnia. Una guerra muy cruel. /Foto sin derechos de autor. Fuente: Internet.

El pasado 25 de junio de 2015, se producía un hecho histórico judicial en Bosnia desde que la guerra de Bosnia-Herzegovina finalizara en 1995, un Tribunal bosnio condenó a dos acusados, Bosiljko Markovic y Ostoja Markovic, entonces miembros de la Brigada de Kotor Varos del ejército serbo-bosnio, a indemnizar con 13.500 euros (cifra aproximada) a una mujer que violaron durante la guerra (1992-1995) en este país y a una pena de cárcel de diez años respectivamente.

La chica fue violada en repetidas ocasiones tras sacarla de su casa en Orahova, el 23 de junio de 1992, una aldea situada a unos 90 kilómetros al norte de Sarajevo.

Esta es la primera vez en la que la pena de cárcel y la indemnización se canalizan en el mismo procedimiento. La Justicia bosnia había establecido múltiples condenas de cárcel por violaciones y agresiones sexuales en el contexto de la guerrra, aunque existen muchos casos impunes aún, sin embargo las víctimas tenían que recurrir a juicio civil para reclamar la correspondiente indemnización, nadie lo hacía para evitar conocerse la identidad en el marco del proceso.

Según el documento ‘Mujeres violadas en la guerra de Bosnia, dobles víctimas de conflicto 20 años después’ por Esma Kucukalic Ibrahimovic, un “documento de opinión” publicado en el Instituto Español de Estudios Estratégicos el pasado 2014, cuando aún no se tenía noticia de este hecho, “apenas unas 700 de las más de 20.000 mujeres violadas recibe una ayuda económica, y el 90 por ciento de ellas no tiene acceso a una terapia sanitaria adecuada”.

La introducción del documento de opinión hiela la sangre: “El campo de concentración de “Sonja” fue antaño un motel. Había habitaciones en la planta baja y en la superior. En cada habitación había una televisión en color, un sofá y una mesa.En la mesa había alcohol. Lo poníamos ahí con motivo de las visitas de los periodistas. Cuando venía la prensa, a las chicas las escondíamos en el garaje, así que no podían descubrir ni por asomo que ahí había una cárcel de mujeres. No podían intuir que ahí se llevaban a cabo las violaciones”, admitía el primer condenado, aunque ahora en libertad, por genocidio Borislav Herak, miliciano serbio.

Las cifras a continuación son más escalofriantes: se estima que entre 1992 y 1995, entre 25.000 y 60.000 mujeres fueron violadas.

no olvidar los estragos de la guerra

NO olvidéis/ Foto sin derechos de autor. Fuente: Internet.

“Las vejaciones sexuales (…) obedecieron al propósito de perpetrar la limpieza étnica por parte de milicias serbias y serbobosnias contra la población bosnia, en su gran mayoría musulmana, a través de la violación”, admite el documento citado. Un arma de guerra para menoscabar el “equilibrio poblacional”: embarazos forzosos, humillación cultural y religiosa, mutilaciones. Violaciones en serie que se llevaron a cabo “bajo un organizado sistema de campos de concentración femeninos repartidos por todo el territorio”.

En total, tras 20 años desde que acabara la guerra, el número de condenados ha sido 40.

3. Violencia particular contra la mujer en un contexto de conflicto armado

El paisaje es ciertamente aterrador y simplemente escribir las cifras es realmente un horror, aunque pequeños hitos históricos vayan dándose, gracias en especial a la fortaleza de las víctimas que no desisten en buscar justicia, a pesar del dolor generado, el silencio acumulado y las heridas físicas y emocionales, con el añadido de hijos nacidos a partir de violaciones y vergüenzas creadas en la esfera social.

En legislación internacional, el derecho internacional se fragua de una manera lenta y al principio no se tenía en cuenta la comisión de estos delitos de género.

El avance real en materia de protección de los derechos de la mujer en el contexto de conflicto se produjo a raíz de la creación de dos Tribunales Penales Internacionales (ex Yugoslavia y Ruanda) debido a las masacres cometidas en ambos lugares. Hasta entonces las Convenciones Internacionales “catalogaban” las violaciones a las mujeres como una vulneración de su honor, hasta avanzar un poquitín más adelante incluir protección legal explícita.

Sin embargo, no fue hasta esos dos Tribunales Penales Internacionales cuando se avanzó de forma significativa, por ejemplo, la prueba de falta de consentimiento en una relación sexual no se podía inferir del testimonio o conducta del testigo, si no que dicha falta de consentimiento debía inferirse de las circunstancias bélicas que rodeaban el caso, por ejemplo una campaña genocida donde la violación sexual fue cometida.

Después llegó la Corte Penal Internacional en 2002 donde se define de forma amplia los crímenes de guerra y lesa humanidad y se incluyen la violación, esclavitud sexual, prostitución forzada, embarazo forzado, esterilización forzada, u otro abuso sexual de gravedad comparable.

Las resoluciones 1820 (año 2008) y 1888 (año 2009) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas instan a recopilar información sobre tendencias, patrones y perpetradores de violencia sexual durante un conflicto.

La conclusión es la necesidad de trabajar con más ahínco en prevención y reparación. A pesar de los avances en derecho internacional, el número de casos de condena es muy bajo.

¿Qué te ha parecido el artículo y la celebración de estos dos “juicios históricos”? ¿Qué te parece el escaso de número de condenas a pesar de los avances? ¡Compartamos experiencias y opiniones en los comentarios! ¿Te animas?


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