HAMBURGO. Las calles muy ordenaditas y limpitas. La memoria no me ha fallado. Ciudadanos que se mueven de un lado a otro en bicicleta. Tampoco. Aquí abunda el color verde. El cuidado de la conciencia también; hablar bien, comportarse bien, actuar adecuadamente. A una casi le da un pasmo al verse cruzando una carretera con semáforo en rojo. ¿Podrían detenerme por eso? ¡Si los conciertos de las fiestas de un barrio se suspendieron por la queja de un vecino! La atmósfera de la educación, la puntualidad, todo estructurado, el orden externo e interno, como si todo fuera controlable: ¿por eso viajarán tanto?

Vista del Alster en Hamburgo
Vista del Alster en Hamburgo. Un lago enorme en medio de la ciudad y rodeado de naturaleza. Un lugar precioso en el que navegar, pasear o andar en bicicleta/ Hamburgo. J.M
Ayuntamiento de Hamburgo
El Ayuntamiento de Hamburgo me parece uno de los edificios europeos más bellos que he visto. No sé por qué, pero esta escultura en su parte de atrás, me transmite mucha fuerza /Hamburgo.J.M

Me ha sorprendido sentir el orden inmerso tan de cerca, como si en parte estuviera acostumbrada al caos que reina en Turquía, con los quebraderos de cabeza que en Estambul me trajo; ambos países, Alemania y Turquía, representan el extremo opuesto; orden y caos. Creo que España es lo intermedio.

Sin embargo, Alemania y Turquía están unidos – en realidad los tres países-; los kebaps saben mejor aquí que en Turquía (efecto queso), mujeres con velo pasean por las calles de Hamburgo, incluso en la estación donde cojo el S-Bahn (tren) se venden periódicos en turco. He hablado algo de turco.

¿Cómo se habrán adaptado todos aquellos ciudadanos turcos que vinieron a trabajar, cuando en Alemania había espacio para ellos? ¿y sus descendientes? ¿habrá habido una política de integración adecuada?, me pregunto.

Alemania y Turquía son de personalidad social alejada, sin embargo comparten ese lazo inquebrantable: el arraigo de la emigración turca en Alemania, ahora Alemania pone más trabas para que Turquía no forme parte de la Unión Europea, no quiere más emigrantes, entre otros motivos (Chipre). Pero Turquía tiene su propio orgullo, ahí está Erdogán: la inclina hacia Oriente Medio.

Turquía y España comparten una personalidad social más cercana, creo. Tengo mente maligna, uno a ambos países con ambos procesos de paz que en ellos se debaten y ando dándole vueltas a una idea, que es una auténtica locura, pero está presente cada vez que salgo: atañe a ambos lugares.

Fotografía de Berkin Elvan en Hamburgo
Me impresionó mucho encontrarme esta fotografía del joven Berkin Elvan en Hamburgo, que desgraciadamente murió hace un par de meses a causa del impacto de un bote de gas disparado por la policía turca. / Hamburgo. J.M

Observo a los alemanes con cierta resignación, jamás me había ocurrido. Cada vez que me preguntan qué tal está España- estoy muy sorprendida de que me pregunten sobre todo por el nuevo Rey, mirándome con ojos de que el anterior era un auténtico cachondo, por no decir otra cosa- yo respondo: España va mal, España está muy enfadada con Alemania. Y frunzo el ceño. Me llama la atención la escasa conciencia que aquí hay sobre eso, yo aguardo para ver la reacción; no responden, se quedan callados. La alemana con la que esta vez mantengo una conversación dice: “aquí también hay crisis, no tenemos para invertir en infraestructura”. Yo pienso que la infraestructura social en España anda muy mal, apenas se invierte ya ni alegría, pero confío en que salga todo para adelante. Es la fe en la humanidad que Turquía infude: a pesar de que todo vaya mal, saldrá, de alguna manera saldrá.

Me gustan los edificios modernos en Hamburgo, en España los encuentro diferentes, en Turquía más aún, la modernidad con el contraste de los resquicios de la famosa guerra, que aquí tanto se percibe, cuando todo se fue a la mierda y el orgullo de ser alemán se fue por allá también, aunque ahora con eso del mundial todo está lleno de banderas alemanas; fotografías de lugares en ruinas, placas de personas deportadas, un auténtico silencio, ese silencio, yo lo huelo, me crié en él, pero aquí es diferente, es el de la vergüenza del pasado no ajusticiado del todo. ¿Cuántos responsables huyeron a América Latina? ¡Cuántos lograron vivir con una identidad falsa! ¿hasta qué punto el ciudadano corriente es responsable? ¿exonera el miedo a decir de la responsabilidad? No lo sé. Nunca he vivido en condiciones tan brutales.

la verdad en todas sus máximas
La verdad en todas sus máximas. Vaya, me impresionó mucho este escrito/ Hamburgo. J.M

Una sale de su casa y los modos de vida ajenos le parecen extraños ¡y esto en Europa!; qué pronto comen, cómo pueden tomar cerveza con coca-cola, qué ricos están los postres, qué bien sabe la tarta de queso, el café es malo (en Turquía también, a excepción del café turco que es demasiado fuerte), qué educados son estos alemanes (estar en una parada de un autobús esperando al vehículo y que un chico pregunte muy educadamente en un estado de embriaguez absoluto si puede sentarse a tu lado), qué complexión física la de algunos, pero a veces me parecen de mentira, con los ojos azules y el pelo casi blanco, qué maravilla ver mundo, al mismo tiempo qué ganas de sentir un poco de estabilidad. Y vivir con tu(s) persona(s), y vivir a gusto.

Creo que esa será mi próxima aventura.

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